El cielo me acunó y el mar mi piel acarició,
Y el llanto la pena borró.
La luna me abrazó y me alumbró,
Y arropó lo que me abandonó.
Me dediqué a sentir, miré lo que está más allá
y hallé lo que tanto buscaba.
La tierra me bastó para anclar mis pies
y volar sólo con mi mirada.
Y el latir de nuestro caminar nos impulsó.
Y la luz de nuestro despertar ya nos bastó.
Y el fluir creó un paisaje de color.
Y el fluir en espiral marcó mi son.
Me dejo acariciar por la alegría y el dolor,
traspaso todas las barreras.
Soy sólo lo que soy y seré mucho más
de lo que creí ayer.
Y coloreo mi piel de sol y de un suave color
que marca los pasos del tiempo.
Y ya no se esperar. Sólo sentir.
Vivir este mismo momento.
Y el latir de nuestro caminar nos impulsó.
Y la luz de nuestro despertar ya nos bastó.
Y el fluir creó un paisaje de color.
Y el fluir en espiral marcó mi son.
Me dediqué a sentir, miré lo que está más allá
y hallé lo que tanto buscaba.