MUJER SILBADORA \t(María Celeste Lores)
No me mires porque silbo, escuchá mi corazón
y los grillos de mi alma cuando canto esta canción.
Arrimate con tu fuerza, con tus palmas, con tu voz,
para apuntalar la vida con la paz de nuestro sol.
Soplo de otoño convierto en florida primavera,
canto de amor argentino con heridas de la guerra.
Aunque el invierno esté frío, cálido verano encierra,
un reclamo es mi silbido, por ser mujer y poeta.
Con este sonido atrapo y los sueños se despiertan,
tu mirada está en mis ojos para alejar las tristezas.
Así te invitan silbando los pájaros de mi tierra
para rodearte de amor como el mar y las estrellas.
Como un perfume de suave o una sonrisa de humilde
acuno tu sueño niño cuando decides dormirte,
en la paz que da el silencio acaricio la nostalgia
con un silbido bajito al despedir la jornada.
Paso mi vida silbando un tango, una chacarera,
al ruidoso Buenos Aires o en la paz de campo afuera,
por eso cuando me ahoga la alegría o la tristeza
mis labios se me acomodan regalando la sorpresa.
No me mires porque silbo, escuchá mi corazón
y los grillos de mi alma cuando canto esta canción.
Arrimate con tu fuerza, con tus palmas, con tu voz
para apuntalar la vida con la paz de nuestro sol.